EL DESPERTAR DE LAS HISTAMINAS
La alergia al polen será menos intensa esta primavera que en 2016, una buena noticia para los más de seis millones de alérgicos contabilizados en España. Es sí, el incremento de las temperaturas y de los niveles de CO2 podría adelantar a mediados de abril el inicio de la polinización de las gramíneas y, por tanto, comenzarían a asomar los primeros síntomas de los alérgicos.
Según las previsiones de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Extremadura será la excepción a esta tónica general y tendrá las mayores concentraciones de pólenes de gramíneas. "En general, las previsiones apuntan a una primavera muy leve en Canarias, leve en el litoral mediterráneo y zona septentrional, moderada en la zona centro y Andalucía, e intensa en Extremadura", señala el doctor Ángel Moral. Las plantas que más problemas alérgicos producen son, por este orden: gramíneas, olivos, ciprés, salsola, plátano de sombra, parietaria.
El alérgico no nace, se hace
No se nace alérgico, se tiene una predisposición genética y en función de los factores ambientales, la persona se hace alérgica a determinadas sustancias con capacidad de producir una respuesta inmunológica de hipersensibilidad y posterior alergias. Estas sustancias pueden sensibilizar a la persona predispuesta, de modo que su sistema inmunitario produce una serie de anticuerpos, habitualmente del tipo inmunoglobulina E (IgE) contra estos alérgenos. Estos anticuerpos se fijan a la superficie de unas células llamadas mastocitos (localizadas en la piel y mucosas) y basófilos (circulantes en torrente sanguíneo). Cuando la persona vuelve a tener contacto con el alérgeno se produce una interacción con la IgE fijada a dichas células, que liberan una serie de mediadores proinflamatorios, responsables de los diferentes síntomas alérgicos. Es decir, las sustancias liberadas de las células que intervienen en las reacciones alérgicas, son las responsables últimas de los síntomas que sufre el paciente alérgico. Los síntomas de polinosis pueden aparecer a cualquier edad, aunque el inicio suele ser más frecuente en la infancia y en la juventud. Una vez que aparecen los primeros síntomas clínicos, éstos tienden a persistir indefinidamente en el tiempo, e incluso a agravarse (entre un 30-60% de los pacientes puede terminar desarrollando asma bronquial). No obstante, un pequeño porcentaje de pacientes (8%) puede presentar remisiones clínicas espontáneas, es decir, dejar de tener sintomatología.
Tratamientos
Los antihistamínicos son los fármacos más empleados en el tratamiento de las enfermedades alérgicas ya que, al bloquear la acción de la histamina, son eficaces para el control del picor ocular, nasal y de la piel, del goteo de nariz, de los estornudos, etc., que están causados por la acción directa de la liberación de histamina. Tomar un tratamiento sintomático a base de corticoides, antihistamínicos, etc.. durante el período de polinización de aquellos pólenes causantes de los síntomas, aunque no cura la enfermedad, permite aminorar o eliminar los síntomas mientras el paciente lo esté realizando. La Inmunoterapia (vacunación), además de disminuir el grado de alergia a los pólenes responsables, así como la necesidad de medicación sintomáticas que, previene la evolución de la sintomatología hacia el asma bronquial (algo que ocurre hasta en el 60% de los pacientes con rinitis polínica intensa que no se vacunan). Este tratamiento, a diferencia del anterior, sí es parcialmente curativo, pudiéndose discontinuar en la mayoría de los casos al cabo de los 3-4 años.
Dr. Ángel Moral, presidente del Comité de Aerobiología de la SEAIC


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